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Las Mejores Prácticas en Desarrollo Organizacional

Octavo Hábito

Conclusiones y Aprendizajes:

Luis Gerardo Cruz

Junio, 2011.

INESPO

 

Octavo Hábito

Los 7 Hábitos

 

Escuchar mi voz interior, significa tener claridad en mi conciencia, en lo que deseo, y en lo que quiero o pretendo elegir.

 

La forma en cómo comprendo y entiendo el mensaje de Stephen Covey, significa conocerme (interiormente) para hacer contacto con mi voz interior, inspirar a otros significará para mí encontrarme, ligando todos aquellos elementos que para el autor son importantes y fundamentales. Entender lo que es Cuerpo, Mente, Corazón y Espíritu.

 

A través de los diferentes mensajes nos ha llevado a tener una mayor clarificación sobre el estado emocional que guardamos cada uno de nosotros, o cada ser humano, y que de alguna forma nos genera confianza, en los demás y en todos los aspectos que uno requiere de la vida.

 

El que me genere una respuesta a nivel interior, escuchando mi voz, me posibilitará a tener aquella autoridad moral que me hará ser diferente a los demás.

 

El autor asimismo menciona a su vez, diferentes valores, que debe practicar para ser acreedor a ese potencial. Esos factores son Visión, Disciplina, Autotrascendencia y Pasión.

 

A partir de las preguntas que nos hacemos regularmente en nuestra trascendencia en éste mundo, obviamente cada uno de nosotros como seres humanos nos tenemos que preguntar lo siguiente:

 

¿Cuál es mi meta y prioridad en mi vida?

¿Qué hay conmigo?

¿Qué hace que mi vida realmente valga la pena?

¿Cómo quiero que me recuerden?

 

En mi caso, como menciona Covey, siempre ha sido intenso la búsqueda del yo, de buscar siempre respuestas, y de producir cambios substanciales, a cualquier forma de percepción externa e interna, en cuanto a valores, creencias, formas de pensar, actitudes, y sobre todo estilo de vida.

 

Asimismo, nos enfrentamos a retos y a complejidades durante toda nuestra existencia, en todos los aspectos en nuestras relaciones con las personas, nuestra familia y en la vida en general. Cada uno de estos aspectos y en diferente orden y magnitud nos exige ser nosotros mismos, y nos conduce a un estado mental diferente, ser únicos y necesarios para el resto de las personas y la humanidad.

 

Tenemos un objetivo presente y fundamental en la vida, y por lo tanto debemos de cumplir con nuestra menta presente: trascendente.

 

Dicha demanda, entiendo que nos ubica en otra dimensión o plano mental como personas para actuar de una manera distinta. Ello es en cierto modo un desafío que para nuestras conciencias busca siempre expandir el conocimiento y aprender de las cosas.

 

La necesidad de conocimiento alimentará nuestro ser para posibilitar una serie talentos, los cuales estarán  en búsqueda de ser practicados y alimentados para responder en función de nuestras necesidades.

 

Cito textualmente a Covey cuando dice: “Cuando nos inspira un gran propósito, un proyecto extraordinario, todos nuestros pensamientos rompen sus límites”.

 

Romper barreras, límites del pensamiento, paradigmas, causa en los otros una ola expansiva en donde ello puede causar crítica, y una posible no aceptación, ya que sus procesos “chocarán” con el de nosotros, pero hacernos comprender será una “bendición” para el buen entendimiento. Por lo cual, siempre estaremos luchando contra corriente. Emprendiendo nuevos caminos y modificándolos. Ello me hace pensar y luchar por un ideal, y saber que más allá de la preparación individual y personal, hay algún lugar y momento que seré recompensando.

 

“La mente trasciende las limitaciones, nuestra conciencia se expande en todas direcciones y nos encontramos en un mundo nuevo, grande y maravilloso”. Los sutras yoga de Patanjali.

 

En el sentido más general, es el modo en que “vemos” el mundo, en términos en que nuestros sentidos, se abren al mundo interno y externo, y la comprensión de uno mismo, primero, y después de los otros. La interpretación de la forma en cómo vivo y en lo que deseo, me dará la fuerza para lograrlo.

 

De “adentro hacia afuera” es el nuevo nivel de pensamiento, significa empezar por mi interior; empezando por lo más fuerte de mi persona, y después por la parte más fina; el carácter y los sentimientos.

 

“El modelo proactivo establece que entre el estimulo y la respuesta yace nuestra responsabilidad de escoger respuestas”. Eso me llama a mí particularmente la atención, porque me dice que hay muchas formas de vivir y de percibir la vida.

Una de las alternativas será ver al lado obscuro, y el reflejo de lo que no quiero para que a partir de ello, venza al miedo y obtenga fortaleza, y por ende, un beneficio personal.

 

Cada día es una experiencia diferente para mí porque me permite vivir a mi ritmo, en mi libertad, en mi soledad, y alegría, en mis placeres y motivos para ser diferente de los demás.

 

¿Qué me hace ser proactivo y efectivo?

¿Como pensar y reflejar, sin ningún tipo de exigencia?

¿Siendo yo natural, original, inusual, espectacular?

¿Ser más organizado, menos inesperado, más fugaz?

 

El ritmo y la sal que la gente le inyecta a la vida, es el tinte o característica que nos hace ser especial. Nuestra personalidad es única, y por lo tanto, deberemos de saberla encauzar para aquellos fines que persigamos.

 

“La persona de éxito tiene el hábito  de hacer las cosas que a quienes fracasan no les gusta hacer”. Es una frase que formará parte de mi esencia, y de mi característica como persona la haré mía.

 

Hay muchísimas cosas que uno podría resumir y aprovechar de la lectura de Covey, y como tal me tomaré la tarea es desmenuzar cada parte del Libro de los “8 Hábitos”, ya que me ha llamado muchísimo la atención, porque he retomado esa parte de mi conciencia, que me hace reflexionar cada día, pero sobre todo trascender a través de la práctica, el aprendizaje y el cerrar como retomar procesos inconclusos. Es un libro, que nos puede conducir a la liberación interior. Continuaré aprendiendo.

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