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Las Mejores Prácticas en Desarrollo Organizacional

Concepto, terminología y antecedentes para señalar el significado del Empoderamiento en la aldea Global

Concepto.

Una definición positiva concibe este término como el poder de hacer, de ser capaz, así como de sentirse con mayor control de las situaciones. Según este enfoque, el individuo tiene un rol activo y puede actuar en cualquier programa de cooperación gracias a la actitud crítica que ha desarrollado. Esta noción rompe con la idea de que el individuo es un ser pasivo de la cooperación y pasa a convertirse en un actor legítimo.

El empoderamiento se ha convertido en el paradigma de las teorías del desarrollo. Este concepto ha permitido que los individuos y sociedades que hasta ahora estaban marginados de la toma de decisiones sean ahora el eje central de las intervenciones. Sin embargo, diversos obstáculos como la falta de una definición consensuada y el limitado trabajo empírico relacionado con este enfoque han impedido que las políticas de cooperación internacional hayan incorporado adecuadamente esta terminología.       

En el libro que recientemente he leído llamado “EL Próximo Escenario Global”, Desafíos y oportunidades en un mundo sin fronteras, de Kenichi Ohmae, 2008, habla precisamente de “la competencia en combinación de las habilidades técnicas de los individuos”, que nos orilla a “generar un escenario grupal que impondrá una adaptación y cambio substancias en las prácticas de trabajo a nivel global”, y en donde cada persona tendrá que ser más responsable de ella misma, si quiere cosechar los beneficios de la economía global (Ello yo lo entiendo como Empoderamiento). Asimismo, comenta acerca de que existen muchísimas oportunidades de desarrollo personal dentro de la economía global, pero indica que ello no presentará en “bandeja de Plata”. Por lo cual, concluye acerca de la flexibilidad, en donde ésta será esencial para lograr el éxito, mientras que la inflexibilidad en cualquier área, ya sea en las prácticas de trabajo o en las relaciones de industriales, sólo conducirá a dificultades y a la falta de la visión necesaria para abrirse paso en la jungla de la economía global.

Entendiendo éste concepto Global, el Empoderamiento en su origen deriva del término en inglés (empowerment), el cual es un término de uso  común en la actualidad cuando se habla de intervención social en comunidades y/o en grupos o colectivos motivados al cambio.

 

Por lo cual, podemos sintetizarlo como “aquellos procesos complejos sociales y humanos que se dan en las personas y en las comunidades que, expuestos a un gradiente de riesgo psicosocial importante, está fuertemente sensibilizado y predispuesto a tener una conciencia o no, y en donde se asumirán nuevos comportamientos; todos derivados y significando oportunidades y nuevos aprendizajes para el desarrollo de capacidades potenciales.”

 

Por lo cual, empoderarse significa es abrirse a la perspectiva de que la adversidad puede victimizar a los individuos que la padecen o no, y por el contrario, llevarlo a enfrentar los retos que así se convierten en una posibilidad para la transformación.

 

Antecedentes.

El descontento de los trabajadores en la historia moderna del siglo XIX y XX no se hizo esperar y fue así como surgieron los movimientos gremiales y sindicales que promovían la necesidad de ser tratados como seres humanos y no como máquinas. Esta necesidad se vio reflejada en los bajos niveles de desempeño de los empleados que afectaban directamente las utilidades de las organizaciones las cuales notaron posteriormente que su personal no era sólo un instrumento o medio para lograr los objetivos sino su capital más importante y vital.

Es aquí donde nace el empoderamiento como nuevo paradigma de gestión del talento humano que procuro insertar como miembros activos y con capacidad de decisión a todos y cada uno de los individuos que laboran en una organización descentralizando el poder y fomentando la comunicación en todas direcciones; aplanando la estructura jerárquica haciéndola más eficiente y menos burocrática (Alhama, Alonso & Cuevas, 2001).

En la aldea global el conocimiento es poder y su valor con el transcurso del tiempo toma más auge por la alta competitividad de los mercados en los cuales el que se adapta primero a los cambios se mantiene y los que no, desaparecen.

 

 

 

¿Pero cómo explicamos el empoderamiento global?

El empoderamiento es un proceso multidimensional de carácter social en donde el liderazgo, la comunicación y los grupos autodirigidos reemplazan la estructura piramidal mecanicista por una estructura más horizontal en donde la participación de todos y cada uno de los individuos dentro de un sistema forman parte activa del control del mismo con el fin de fomentar la riqueza y el potencial del capital humano que posteriormente se verá reflejado no solo en el individuo sino también en la comunidad en la cual se desempeña (Blanchard, Carlos & Randolph 1997).

Ahora bien, existen dos tipos de empoderamiento. El empoderamiento estructural de Kanter (1993 citado en Laschinger, Finegan, Shamian & Wilk, 2004; Yoon, 2001) que se centra en las condiciones en el ambiente de trabajo, tales como la variedad, autonomía, carga de trabajo, soporte de la organización y posición dentro de la empresa; estas constituyen las características estructurales del empleo. Las variaciones de dichas condiciones se traducen en una forma de satisfacción laboral, pero dejan a un lado la percepción que el trabajador tiene de dichas variaciones en las condiciones ambientales.

Es aquí donde Spreitzer (1995 citado en Laschinger, 2004) abre campo al empoderamiento psicológico definido como la interpretación mental de cada individuo a los cambios estructurales del ambiente de trabajo. Dichas interpretaciones generan cuatro dimensiones (Spreitzer, 1996 citado en Menon, 1999; Conger & Kanungo, 1988 citados en Leach, Wall & Jackson, 2003): a) el significado que supone una congruencia entre las creencias de un empleado, valores, conductas y los requerimientos del empleo; b) la competencia que hace referencia a confiar en las habilidades en el desempeño del empleo; c) la autodeterminación que se refiere a los sentimientos de control sobre el trabajo y d) el impacto que se define como el sentido de “ser capaz de influenciar importantes resultados en conjunto con la organización”.

La idea general del empoderamiento es la complementación de los dos tipos ya que para analizar el proceso se necesita saber si existen o no condiciones favorables para un ambiente empoderado y además la forma como los empleados perciben dichas condiciones.

Este proceso de empoderar inicia (Blanchard, Carlos & Randolph 1997), estimulando el liderazgo de los mandos intermedios de la organización para que cumplan un papel de guías hacía los objetivos de la empresa y no de supervisores del cumplimiento de los mismos (Covey, 1996).

Posteriormente se debe compartir la información con todos los empleados para aprovechar al máximo el capital humano y permitirles entender la situación actual en términos claros, crear confianza en toda la organización, acabar con el modo de pensar jerárquico tradicional, ayudar a las personas a ser más responsables y a su vez estimularlos para actuar como si fueran dueñas de la empresa.

 

 

 

En conclusión.

 

Empoderamiento es un constructo que ha sido relacionado con muchas otras teorías que también hablan del poder, por ejemplo: La teoría de las competencias basada en los saberes básicos (saber hacer, saber disciplinar, saber ser, saber convivir) que constituyen los cuatro pilares del conocimiento integral que habilita a las personas para el trabajo o, para una ocupación. Incluso, en un sentido integral, habilitan para la vida, porque el aprendizaje de los conocimientos y las tecnologías suman el impacto de estos saberes en los afectos, los sentimientos, las formas de ser y de conducirse, las percepciones de sí mismo y de los demás, con la conciencia de que este impacto determina en gran medida sus competencias.

 

La teoría de la Resiliencia se relaciona con el concepto de empoderamiento porque enfoca las potencialidades del individuo y su desarrollo. Descubre que los contactos interpersonales, los vínculos afectivos intensos e, incluso los contactos circunstanciales pero positivos de personas extrañas, son capaces de sintonizarse, no con las carencias de los individuos que sufren sino con sus capacidades que desarrollan el poder de superar la adversidad.

 

Esta relación entre ser resiliente y estar empoderado se puede apreciar claramente en la ya clásica fórmula de la resiliencia de Grottberg : Tengo (redes de pertenencia) + Soy-estoy (integrado cuerpo-mente-espíritu) Puedo y soy = siendo poderoso en el sentido de que soy capaz de enfrentar, de ser, de disfrutar, de resolver, de vincularme, de protegerme, de ocuparme, de trabajar, de amar.

 

Las teorías de la evaluación de procesos y/o de intervenciones, la autoevaluación (en contraste con la evaluación externa), se han vinculado también con los procesos de empoderamiento. Fetterman, uno de los principales autores de esta corriente define el empoderamiento como un proceso que parte de la premisa del autogobierno de la comunidad, que requiere del establecimiento de sistemas de gobierno y de toma de decisiones para impactar el propio destino. Con ello se abren posibilidades de vincular, romper y establecer nuevos paradigmas para conducir la vida personal, la vida familiar, la vida comunitaria. La autodeterminación, la habilitación y la creatividad son condiciones necesarias para que surjan los procesos de empoderamiento, los que pueden ser facilitados mediante técnicas de intervención que coloquen al individuo y a las comunidades intervenidas en un decisivo papel de participación y aprendizaje de formas de comunicación para el autogobierno.

 

Fetterman habla de construir fortalezas como un proceso necesariamente comunitario; desde este enfoque en las intervenciones de prevención escolar o vecinal no se habla de fortalecer a los individuos, jóvenes o niños, sino a toda la comunidad. Si la comunidad no se fortalece en su conjunto, difícilmente se logra el cambio de paradigmas para la solución no violenta de conflictos, para los nuevos aprendizajes, la organización y la solidaridad comunitaria.

En las escuelas se ha encontrado que el aprendizaje poderoso, es decir, el aprendizaje para el empoderamiento, involucra la organización escolar, el clima interpersonal, el currículo y las estrategias institucionales, a favor de cambios positivos. En el caso de la prevención de riesgos psicosociales en las escuelas y barrios, estos cambios se refieren a la disminución de los comportamientos de riesgo tanto en vecinos, como en estudiantes, en maestros y padres de familia, así como al incremento de actitudes y habilidades de protección, lo que se traduce siempre en el grado de empoderamiento de los individuos sujetos a la intervención.

 

Este tipo de enfoques ha sido de gran utilidad en una sociedad como la actual en la que los individuos estamos necesitando nuevas formas de enfrentar el estrés, la marginalidad, la pobreza, la falta de empleo, el consumo nocivo de sustancias que impactan en el Sistema Nervioso Central, las interacciones negativas que dan lugar a la violencia y al maltrato, así como el inadecuado manejo de las emociones que se derivan de eventos negativos o significativos de la vida.

 

Por tanto, se requieren paradigmas que consideren que las comunidades están integradas por personas en continuo aprendizaje, capaces de experimentar y de enfrentar tanto los riesgos como las responsabilidades que se derivan de un ambiente propicio para compartir éxitos y fracasos y en el que la honestidad, la autocrítica, la confianza y el apoyo son indispensables para las fuerzas de la autogestión que se desatan en un proceso participativo.

 Por Lic. Luis Gerardo Cruz

 Tarea Módulo 4. Universidad Iberoamericana. Diplomado Habilidades Gerenciales, Noviembre 2010.

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